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ELIMINACION DE CICATRICES

En Icaria somos fans de la tecnología láser, y cuanto más tiempo trabajamos con ella y más vemos sus resultados, más nos cautiva su sofisticada y precisa actuación sobre los tejidos y sus excelentes resultados. Sus efectos biológicos en cuanto a recuperación y regeneración del colágeno son extraordinarios y hoy por hoy es una de las herramientas más utilizadas en el tratamiento de la piel dañada y envejecida.

La tecnología láser ICON 1540 Palomar aplicada en el tratamiento de cicatrices, consigue unos resultados espectaculares, incluso en el tratamiento de cicatrices quirúrgicas. Si estás cansado de ver siempre ahí esa cicatriz que te afea y decides borrarla, este laser es una opción no quirúrgica, rápida y sin daños ni recuperaciones. Sus resultados son visibles desde la primera sesión y desde la cuarta ya empezaras a verte libre de esa marca.

Este láser pertenece al grupo de láseres que actúan mediante fototermólisis fraccionada no ablativa. ¿Qué significa todo esto?:

 Fototermólisis se refiere a que producen una lesión controlada por calor.

Fraccionado porque sólo afecta a un porcentaje de la piel tratada.

No ablativo significa que no levanta la piel.

Los láseres ablativos provocan vaporización a temperaturas muy elevadas para destruir tejidos no deseados. Regeneran mas profundamente pero tienen efectos secundarios significativos que requieren un largo periodo de tiempo de recuperación. Los láseres no ablativos fraccionados son más seguros, aunque necesitemos hacer más sesiones para obtener resultados.

La energía del láser fraccionado no ablativo penetra en la piel formando unas pequeñas microcolumnas que dejan parte de la piel intacta donde el calor se acumula y que producen los efectos biológicos deseados: aumento de la vascularización, mayor aporte de nutrientes y estimulación de la fabricación de colágeno. Son como microhaces de luz caliente de alta precisión que penetran profundamente en la dermis. Esas columnas profundas y estrechas coagulan la piel, pero no en su totalidad, de forma que el área de piel no dañada actúa como reservorio de ese calor y contribuye a la fabricación de piel nueva. La piel dañada se sustituye por piel nueva. 

Esto permite que la piel cure de forma más rápida que si toda la zona se tratara a la vez. El reservorio de piel no dañada inicia un proceso de curación natural del cuerpo creando colágeno organizado, estimulando mecanismos de reparación naturales de la piel.

La energía láser produce columnas de calor responsables de la activación del colágeno.

A base de sucesivos tratamientos (2-4) se consigue tratar y renovar la zona en su totalidad, aunque los resultados comienzan a verse desde la primera sesión.


¿QUÉ SE SIENTE DURANTE EL TRATAMIENTO?

Sensación de calor más o menos intenso pero tolerable. Reducimos a mayores la sensibilidad aplicando previamente una pomada anestésica.

Finalizada la sesión, que dura minutos, la piel se enrojece y experimenta cierta hinchazón variable de una persona a otra. Esta inflamación es la buscada y es signo inequívoco de que se han conseguido activar los mecanismos deseados.

Aunque el tratamiento es compatible con la vida diaria, recomendamos, al menos en la primera sesión y en áreas visibles como la cara, evitar realizarlo en víspera de acontecimiento social. La prudencia es siempre buena la primera vez, dado que cada persona reacciona de un modo totalmente diferente. Los efectos inmediatos, de todos modos, únicamente se reducen a un enrojecimiento y cierta inflamación, son temporales y reversibles al cabo de unas horas y/o días.


¿CUANTAS SESIONES SE NECESITAN?

Debido al mecanismo de acción de este tipo de láseres y para poder tratar toda la zona completamente, se requieren un mínimo de 2-4 sesiones. El espacio entre una sesión y otra es de aproximadamente un mes y medio, pero puede variar según la zona tratada, el tipo de tratamiento y la persona, naturalmente.